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viernes, 27 de agosto de 2010

Nawal - "Ecco"

Nawal ahora es una banda de rock. Lo supe desde aquel instante que los vi en la tarima de Rock al Parque 2008. El reggae -y ese dub que los destaco entre la escena bogotana- sigue gritando presente, pero Ecco es primordialmente una apertura del abanico estilístico y una apuesta arriesgada. Busca atacar desde todos los frentes posibles y remarca estas intenciones de innovación, con las figuras que han sido invitadas a participar de el: Sergent García, Ely Guerra, Goyo (Choc-Quib-Town) y Christian de la Espriella (Pornomotora). Entre tantos elementos disímiles, la clave para comprender este álbum está en su lema: “Respiro para el agua fresca”. No lo olviden.

La canción “Al Acecho” (“el hilo se hace más fino, cuando la aguja encaja en el mal”) funciona como introducción, es una bisagra donde confluyen los sonidos de la vieja y la nueva etapa y es la que mejor puede representar ese lapso evolutivo que vino después de la salida de su debut en el 2006. A partir de este punto todo será exploración: Por ejemplo al sencillo “Eco” (“sigo el rastro de tus huellas, así no haya luz en el camino”) hay que darle varias oportunidades para poder digerirlo. Esto se debe en parte a sus cinco minutos de duración, pero sobre todo a que desde los 02:33 se vuelve una seguidilla de guitarras y un bombardeo de secuencias. No obstante cuenta con una gran virtud, una vez que entra se instala en lo profundo de tu cabeza y de allí no sale más.

“21 pasos” (“también somos lo perdido”) más adentro del corazón del álbum, radica el talento de Nawal para colorear cada rincón del disco con el trazo adecuado; logrando que un estilo estridente por naturaleza como el drum n bass se funda -y confunda- con las demás armonías. La pieza pop del disco brilla “Como un resplandor” (“cristalina como los besos”): Romántica, ligera, contagiosa. Para llegar a un “Atrato” (“porque en rio revuelto, la verdad siempre va en sentido opuesto”) de aires pacíficos y con el irremplazable aporte de la chocoana Goyo, que contribuye en esta fábula sobre la violencia en su tierra. Un homenaje anglo al “Hermano Malcolm” (“señor danos salvación, necesitamos una buena comunicación”). Y a una Ely Guerra, que emergerá entre sonidos y efectos varios, entrelazando su voz con la del cantante Javier Cucalón en un arrebato pasional llamado “Sin Remedio” (“las verdades no se aguardan, ni se atraviesan en mi garganta, no se apresuran, no demoran, no se acumulan, germinan”). La mexicana suena dulce y suave, siendo fiel a sus primeros pasos discográficos, llamados por aquel entonces “Loto Fire”.

Aumenta el voltaje y el álbum se va cerrando con las tres canciones más alternativas, aquellas con delirio de Bonus Tracks: En “El extranjero” (una memoria que no es más, ni menos”), vuelve la cuota drum n bass. Christian de la Espriella apoya en voces y va resultando una pieza industrial –o mejor dicho, algo que se parece bastante-. A continuación el Sargento colabora en "La Resistencia" ("somos el viento y el fuego, las espinas de las flores"), cuya versión demo había sido previamente develada en el EP del mismo nombre. Mientras que para el cierre se devela una rumba "punkyreggaeparty" que busca generar conciencia sobre las costumbres autodestructivas en ciertos espacios de la fiesta bogotana... "Riobadub Barriodub" ("no participo de esta acción").

Al comienzo de la nota había una advertencia: “Respiro para el agua fresca” (¿Recuerdan?). Ecco fluye paso a paso y va dando gradualmente la razón de ser a cada uno de los elementos que lo conforman. Es un álbum para escuchar con calma, a fines de entender esa curiosidad infantil que lo rodea y que alimenta la busqueda por nuevos sonidos.

2 comentarios:

Andres dijo...

Muy interesante ese cambio que plantea Nawal, a mi me gusta que las cosas cambien de estado porque sabemos su génesis.

Anónimo dijo...

Nawal es una banda excelente y su experimentaciones hacen ver que no le temen a nuevos horizontes...