En el nuevo álbum del sexteto de LA... Seis de los quince tracks del son interludios, el primer tema musical arranca recién en el #3, todas las pistas están entrelazadas y constantemente se trazan líneas que dan sentido al concepto global. El Linkin Park de la actualidad parece mostrar a primeros visos una banda totalmente diferente, pero la realidad, es que solo ha llegado al último eslabón de una evolución que había quedado inconclusa en Minutes to Midnight (2007).
En “A Thousand Suns” un juego de palabras busca reiteradas referencias al título (“Quemándose en los cielos”, “Iridiscencia” y “La radiación”). Las metáforas no son un punto fuerte, pero las letras han sido cuidadas para construir en conjunto la noción de un apocalismo incierto: "Este no es el fin, este no es el comienzo" ("Waiting For The End"); “Dios salva a cada uno de nosotros que nos estamos prendiendo fuego entre mil soles”, retumba la plegaria constante de “The Catalyst”.
En la primera pasada todo desconcierta, cuesta encontrar una identidad y las canciones parecen estar ubicadas de manera inapropiada. Pero luego, se percibe que los rapeos de Mike Shinoda están más presentes y que la voz de Chester Bennington se siente más gritada –rasgos que definían a Hybrid Theory y Meteora-. También que en su nuevo LP, Linkin Park (LP) retoma la dirección perdida, deja atrás el new metal y se abre completamente a un sonido más alternativo, uno que confía más en la saturación productiva.
“Blackout” & “Wretches And Kings” (Las número 9 y 10 respectivamente) son la parte ruda del compacto: La primera suena opresiva entre la ineludible batería y los gritos de Chester, la segunda guarda el estilo de B-Sides de los inicios del grupo como “High Voltage” o “Step Up”. En el otro extremo, la fórmula “Leave Out All The Rest” vuelve a ser efectiva para “Burning In The Skies” e “Iridiscent” -dos perlitas radiales del paquete-.
Minutes to Midnight se había quedado a mitad de camino. Su pecado en aquel entonces, fué no saber como encontrar un punto medio entre el viejo estilo y el nuevo sonido. Pero en “A Thousand Suns", Linkin Park corre ese riesgo que debería haber tomado hace años, como si le apostara todo al doble 00 en la ruleta. Lo anterior, en el marco de un álbum cuyas temáticas apuntan contra el maltrato al medioambiente, la indiferencia e inclusive; la relación de fuerzas capitalista.
Entre interludios con citas de J.R. Oppenheimer, Martin Luther King y Marco Savio, una simple frase lo resume todo: "The People up top, push the people down low" (“Las personas que están en la cima, oprimen a las que están abajo”).
lunes, 13 de septiembre de 2010
Linkin Park: "A Thousand Suns"
Publicado por
Pablito Wilson
en
06:32
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2 comentarios:
Yo no he sido fanática de Linkin Park y no les he seguido como banda, sin embargo de casualidad escuché algo del último trabajo y fue mucho más cercano a mis oídos y gustos musicales. Si, es como conocer a alguien y saber que esperar pero de repente te sale con algo nuevo que puede llegar a transformar la perspectiva que tenías. Puede ser interesante, no digo que no... Un saludo Pablito, bueno poder leerte y tener en cuenta lo que decís, sea o no de nuestros gustos musicales.
Grande flako, buena banda y buen disco ¡¡¡
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